Durante una salida al museo, las preguntas curiosas de un niño sobre figuras mitad humanas mitad animales abren una conversación inesperada. Su abuela le cuenta que todos somos polvo de estrellas, parte de una misma historia que une hojas, volcanes, aves, ríos y personas. A través de imágenes oníricas y frases breves, el libro propone un viaje filosófico accesible para la infancia, que vincula ciencia, memoria ancestral y naturaleza. Una invitación a mirar el universo, reconocer nuestra fragilidad y entender que estamos profundamente conectados con todo lo que nos rodea.