La autora ofrece aquí una profunda exploración filosófica y espiritual de la condición humana, del sufrimiento y de la relación con lo divino.
Ahonda en la necesidad de aceptar el vacío interior y el sufrimiento, critica al mecanismo social y político (simbolizado por el "gran animal") y busca la pureza y la verdad a través de la atención, la obediencia y el desapego de placeres e ilusiones. Las reflexiones finales hablan del amor, la desgracia y el trabajo como caminos hacia la trascendencia y la gracia sobrenatural.