Guardaré silencio sobre lo que oiga o vea en mi profesión.
Trabajar en el prestigioso Iruña Medical Center es el sueño de cualquier cardiólogo del país... pero también un desafío.
Cumplir con las estrictas normas del hospital no es tarea sencilla, y la cardióloga Taylor Watney, una de las especialistas más brillantes de la institución, lo sabe muy bien.
Todo cambió tras la muerte del paciente de la habitación cuatro.
El informe oficial hablaba de una sobredosis accidental de lidocaína, fue un escándalo a nivel interno del hospital.
Al final del día los archivos fueron destruidos y los resultados forenses fueron manipulados.
Pronto las preguntas comenzaron a multiplicarse:
¿Fue realmente una sobredosis accidental... o un acto intencional?
¿Quién firmó la receta y administró el medicamento?
¿Están en peligro los pacientes... y también el personal médico?
Y esa decisión de destrucción y manipulación de pruebas marcó el inicio de una cadena de eventos que desatará el infierno más grande en el hospital más importante de cardiología de los Estados Unidos.