Hasta no hace mucho, la etiqueta de
enajenación mental se aplicaba a aquellas mujeres que no se ajustaban a las expectativas sociales y culturales de su época.
Era una herramienta de opresión.
Mujeres
despojadas de sus méritos, anuladas e
ingresadas por padres, hermanos o maridos que no sabían amar, pero exigían sometimiento de obra, palabra y hasta de pensamiento.
Las querían humildes, quietas, mansas. Si no era así, mejor internadas en un
manicomio o
incapacitadas para manejar su fortuna.
Algunas narraron
sus sueños y sus miedos reales a través de
poemas,
relatos,
dibujos y
cuadros surrealistas. De otras sabemos por crónicas de sucesos que mezclan intrigas económicas con traiciones familiares, injusticias y la urgente necesidad de un cambio social.
Marisol Donis da voz a todas ellas, a
Juana Sagrera,
Charlotte Perkins,
Adèle Hugo,
Ángeles Santos,
Leonora Carrington y tantas otras. Nos muestra sus
ansias de libertad, sus
espíritus indomables y rescata, también, los
expedientes olvidados de internas anónimas con el fin de recuperar sus voces y unas súplicas que traspasan y conmueven:
«Mi esposo me trajo, no sé por qué, yo era buena».
Hoy nosotros hablamos por ellas.