Esta obra reconstruye genealogías afectivas y políticas, trayectorias de lucha y estrategias de visibilización que hicieron audibles reclamos largamente postergados de los activismos LGBT+ y disputaron los límites de lo representable.
Se parte de dos supuestos teóricos: por un lado, los contextos políticos posibilitan y limitan al mismo tiempo la agencia de los activismos; por el otro, la identidad no es la manifestación de ninguna esencia inmanente, sino más bien una adquisición contingente, inextricablemente ligada a otros agentes sociales.
A partir de allí, la pregunta por la constitución del sujeto político atraviesa estas páginas como una insistencia y una provocación.
¿Cómo se gesta una identidad colectiva allí donde no había nombre propio? ¿Qué alianzas posibilitan su entrada en la escena pública?
¿Qué condiciones políticas forjan su emergencia y habilitan su reconocimiento?