Uno cree con firmeza. El otro no cree en nada. Entre ellos no debería haber más que discusiones sin fin. Sin embargo, a la hora del vermú y frente a un plato de anchoas, un creyente categórico y un ateo irreductible descubren que sus diferencias pueden ser el punto de partida de una amistad tan inusual como verdadera.
Entre sorbo y sorbo, sus conversaciones recorren las grandes preguntas de siempre: el paso del tiempo, el amor, la muerte, el sentido de todo lo que nos rodea. Lo hacen con la franqueza de quien ya no tiene nada que demostrar y con un humor que desarma cualquier solemnidad.
Con la mirada lúcida y la ironía que caracterizan a Fernando Noguera, este libro es una reflexión sobre el mundo actual, sus contradicciones y sus certezas cada vez más frágiles. Es también un homenaje a la conversación como forma de entendimiento, porque, a veces, la verdad no se encuentra en tener razón, sino en sentarse a la mesa con quien piensa distinto.